Textos desde 2007 a la actualidad.

Brevedades. Que los Trazos sean flechas
como las que arroja el Inconsciente cuando
nos deja arrojados.
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Y el infinito Trazo se sigue escribiendo.
Escrituras sin publicar.

29 junio, 2024

A los Pasajeros del Trazo.

Querida Gente, un aviso:
este Blog carga con lentitud, si eso les ocurre y les parece que se les cuelga, esperen, denle una oportunidad a esos tiempos, si lo desean, y así podremos concretar el encuentro.
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Me gusta darle una oportunidad a la espera, ese trozo de silencio que siempre habita la Palabra, la creo también una manera de la Escritura.
Si se diera alguna demora será siempre, y entonces, una manera de mi Trazo en esa  otra Escritura. 

Muchas gracias a los Pasajeros del Trazo, a los declarados y a los silenciosos.
Agradezco amorosamente a todos los Pasajeros que sostienen con tanta lealtad su permanencia, soportando mis demoras y hurgando entre Los Trazos para recrear la Letra más allá de la Escritura reciente.

Que ruede la Letra, y que sea posible en su imposible.
Y por supuesto, siguen invitados siempre a vuelta de Pluma.
Mi Abrazo para todos ustedes.
Virginia.
Los Trazos.

Brevedades.

Que Los Trazos sean flechas como las que arroja el Inconsciente cuando
nos deja arrojados.
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Poemas al Trazo. Letras Breves.

Si la Poesía entrada Silencios da dos taconazos y nos deja
en el lugar más centrado de la Existencia,
es tan Poesía.
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Jirones y Brevedades. Bordes y desbordes de la Palabra .
Quien se deje ganar por la flecha del Inconsciente no importa con qué procedimiento lo realice, importa con qué  valentía lo cometa.
Hay Poesía si hay valentía cometida y la voz del ventrílocuo burlando la palabra vacía.
El Poeta se atreve a su ventrílocuo a su pesar, a contra-canon.
Des-trazar, descerrajar la Palabra para entregarla en jirones; desbordes en equilibrio Lírico, epopeya incorrecta, como todo lo Bello.
Entonces tan Bello, tan Poesía, si lo logramos.

Eva fue dicha, luego

los milenios

esa desobediencia fundó

cada amanecer

Paraísos perdidos,

encontrados

Soltarse y rozar, así los días

del pecado y de la sed.

Ardió como un grano,

entre comillas,

como una gota al sol

En puntillas y entre certezas

regaló ese puñado de

polvo de dios a cada

rincón amarillo

Vivimos del estupor puesto

al costado

por qué no agradecer al

menester del polvo su

tarea de entrega,

por qué no abrir las puertas

que dan a los rincones

a los que no llegan las voces

o los rostros.

Los hijos del verbo

se hunden

echan raíces sin sombra

preguntan a los días

quién sonríe las veintisiete

veces que el solsticio

reclama.

Había quedado bajo el primer

baldecito de esa infancia,

atrapado en el plástico aquel

sobre esas arenas.

Era heredero

era príncipe

No había otra cosa que mar

frente a sus ojos

el tiempo era sólo una ficción

una parte de las horas sin

coronación.

Explicar que el corazón

está arrojado…,-ella lo sabe

y fatiga las aguas hasta

mirarse.

Al fondo de ese fondo late

una luna que cuenta los días

y los años

No hay regresos,

de nada sirve mirar de

reojo los relojes, su amor

pululará para siempre como

un perro sin Alma.

El amor sentado como un palomo

pasan las manos,

pasan las Palabras

pasa un ángel y una sombra

Todos son una nube triste

si no hay quien llegue a

esa cita.

El niño de pan

un cosmos implacable

un cerrojo,

la jura de los Dioses en

horas de ternura olvidada

No habla esa vereda

No habla el diente voraz

Él calla y mira, aprieta

los puños.

Para otros son los abrazos.

El signo es la cornisa diaria

ese borde sin pecho.

Es tarde,

algo salta frente a mí

Preso el río

el deseo puesto

el destino atado a algún instante

y las páginas corriendo

deshojadas.

Octavio me recita entre

las manos.

16 junio, 2024

Ese pan cae sobre

nada,

sobre una hoja que cae

sobre la lumbre.

Era dulce mirarlo

mirarla

mirarte,

como las aguas

como la luz que te dice

todo sería, si tu

fueras.

Llegamos así, con el alma

arrugada, batidos a

duelo con fantasmas,

con la noche sin ojos

Caín vive y tiene

armadura, tiene muertes

de antaño, tiene la muerte

esperando en la punta

de su lanza,

no hay Poesía que lo eleve

ni primavera

ni manos.

Probaría la vieja vida,

esa cuota de eternidad

que sembraste

yéndote

La semilla que funda

cada vez

el viento donde dormía

aquel pájaro

Probaría beber de los ojos

taciturnos,

de la serenidad de aquel

amor, entonces, abriendo

en mi centro el Mundo

de las Palabras,

reanudo el oficio de las

horas, hoy.

En su talón esa piedra que

cae una

y otra vez

No es fruto

no es el siglo rompiendo

su costado,

nadie reclama su

geometría,

esa redondez que evoca

un mundo como esa

piedra que cae

una, otra

otra y

otra

vez.

Era un día de agua, salvo la noche

salvo la sombra

salvo la espera.

El río de polvo se hace oro

rueda  en su amarillo.

Contra la sequía, los dientes

ante el reclamo, los pájaros

Cuántos pedazos, cuánta tierra

Cayendo, como Islas, y nosotros

aquí, buscando el lado inmortal

el costado sin cruz.

Era un blanco roto,

un reloj de alumbrar

vacíos,

un cristal de fuego

era su camino.

Frente a las verdades

él respiraba los pedazos,

la vela encendida

y los astros

La tierra estaba viva,

aún.

10 junio, 2024

Y los que todavía aman?

Adónde van los que

todavía

aman.

El cielo muerde

la breve

cicatriz,

el oficio del aún.

Yo te acaricio, pongo

el mantel,

el viento nos agita

como hojas

Todavía te debo todo

el mar.

A veces soy fiel al horror

que me despierta,

al espeso hachazo.

Quiero viento

quiero verte

quiero el corazón de estar

con vos a pleno,

un día

Jamás una pena,

un nunca

Jamás verte morir desde

la boca, una,

mil veces.

Llegaste,

eras ese río extenso golpeando

sigiloso,

llegaste en simetría a mi

momento de cigarras y

nubes de puñales.

En ese arco,

justo en su mitad, una virgen

de carne hacía cataratas,

los iris sigilosos custodiando

todos los costados.

Llegaste con el nombre

abandonado en algún

sueño

y yo entendí esos extravíos.

Quiero aquella agua,

una copa que sepa a esa

fuente que éramos.

Andar y hablar en ese

oleaje,

aquellos días.

Un do de mí, un do de

Sol, un sol de vos.

Quiero quiero quiero

cómo parar nuestras

vidas en esa foto

eterna,

sin miedo

entre las ramas y el viento

como siempre.

Alguien se anticipa a la sombra

del amor y baja

la lámpara,

es el sitio donde el río tiembla.

Quién tocaba la puerta,

en qué historia de sal y piedras

los cuerpos quedan abandonados

a esa pampa red.

05 junio, 2024

Muestra tu paz

el cristal de tu cuna

el dolor siniestro partido

en una llaga,

tus costados olvidados

la esdrújula del fondo

que te empuja

Dejarás toda la púrpura

y el tedio,

el anillo

la heredad

Presiento que llorábamos

por voces que no

son,-Alma perdida.

Volvíó sin lámpara

sin espinas,

escondió la mañana entre

los labios,

ese instante.

A verter los bienes y los

males, -se dijo, y

arrancaba una a una

sus espinas,

no eran nubes

no eran rosales

era un vino de rosas

un sol buscando su

fondo.

Me enciendo igual en esta

desolación, como sea

no hay pretexto,

será belleza.

Eso que habla aquí

aquí, en el centro de

tu centro, en el primer

terruño

Prisa y ausencia.

Un ruiseñor para ese

olvido,

para este libro sin

páginas

Toda esta púrpura,

sus batallas y

sus manos

Cómplices en ese combate

apagando un fuego

ya extinguido,

mientras ese ruiseñor seguía

cantando.

Donde el mundo deja sus ruidos

y sus alondras,

en esa zona indecente,

en el intervalo mismo

acá, entre las manos

acá tan acá como

un comienzo

como todo el Universo

sin Lenguaje ni poder

con una sola certeza,

la sombra.

31 mayo, 2024

Escrito en Lengua, esa

Poesía inhallable

signos sin tinta

algunos otoños

Octavio habla de sus sueños,

yo busco la ecuación

incompleta

la hoja al viento sin otoño

El lugar imposible que

esculpe el Poema.

Por las orillas siempre

se camina

solo.

Acá hay un huracán

que crece y no es

flor.

16 marzo, 2024

Poner las alas al filo de

la prisión, en el pecho desolado,

todo el mar, toda la ira.

Estamos desnudos,

un ejército de tigres ostentan

su sed frente a nosotros.

Yo me miro las manos,

las traduzco, venosas y

trajinadas aún pueden

afrontarlos con todas sus

lunas blancas.

Un Mundo que cede a

la sustancia

al machete

a los fragmentos mudos,

juego de esquinas que

deshojan,

ningún -llévame contigo,

la avidez es un Alma sin

Poesía.

Si soplara como el viento

que soy,

si yo soplara

si fuera un mar de cristal

una paloma,

si todo fuera esa

navegación y sus

errares.

La vida en un zócalo,

en una medida,

centímetros cayendo

a pesar nuestro al lugar

en el que nada permite

desmedida.

Yo me mido con prolija

justicia,

centímetros

milímetros

pero como dice y

sugiere el Poeta:

“escrutad las rendijas

de tu jaula”.

Me acostumbraré a

abrir el cajón equivocado,

volver y abrir el

siguiente,

que una sombra no resuelva

la primera duda.

Llueven magnolias,

Estoy en el eje del

Silencio.

09 febrero, 2024

En los tiempos rotos hay

panes callados,

los cuerpos se levantan para

volver a nadie

Cuando el infierno da frutos

no hay pan

ni agua

ni métrica

El silencio no se hace Poema.

La escucho mordiendo

sus costados entre gotas

y puñales.

No hay cigarras ni simetrías,

hay espadas sin mar,

el silencio la ronda como

un vidrio,

ese océano la mira desde

su arco,

quien golpea su océano

muerde los bordes de

su Mundo.

Esa hora de luz, ese pan,

esa panera vacía,

las sombras del estanque.

A qué le llama cielo ese

homúnculo que espera

atardeceres y se pisa las

plantas al siguiente día,

por qué le llama tiempo a

esa sombra de cristal, a esa

grieta que no pesa

ni detiene.

Cuánto sabe de voces

cuánto de horas…

Óiganlo clavando aconteceres.

La tierra hace su primer giro

su balbuceo

su lenguaje inicial.

Una roca inmolada a la Palabra.

08 febrero, 2024

La liviandad toca su puerta

no es amor ni desdén,

pasa leve

se consume de alas

Cada cosa en cada reino

y su anverso

Empañados los espejos

liberadas las sombras iniciales

queda descarnarse

en ese ausente sin arraigo,

La altura es la carne moliendo

su destino irremediable.