Textos desde 2007 a la actualidad.

"...Yo sólo tengo esta pobre antena
que me transmite lo que decir..."

03 abril, 2007

Bosteros.


Se jugaba la Intercontinental. Por América, Boca. Por Europa, el Real Madrid. Lugar, Tokio.
Iba camino a mi jornada diaria, y me enfurecía pensar que, con el país en una cornisa,  un partido fuese más importante que todo el futuro.
Las calles estaban desiertas y los bares y confiterías estallaban de gente. De fútbol entiendo poco, soy de Independiente por afinidad con alguien de algún momento de mi temprana adolescencia. Vicente era “bosterito”.
Ya había doblado a la derecha en la Avenida Belgrano. Se jugaban los últimos minutos. Si el Real Madrid no hacía un gol, Boca ganaba por dos a uno. El gol del Real no llegaba. El asfalto parecía potenciar el silencio. De pronto se cumplió el tiempo, Boca se consagra Campeón Mundial. Entonces la calle estalla de bosteros, desde los autos, desde las bicicletas, desde los bares, desde... Se me hizo un nudo y se me dio por extrañar.
Es cierto, son una plaga, pero yo todavía no pude descolgar de la cocina el puto banderín que colgó, pese a mi protesta, ni pude sacar el imán que colocó de prepo en la heladera, y no es porque le haya levantado un santuario, todo lo contrario, pero a Boca no la pude erradicar de casa.
Así son estos bosteros de mierda, se te meten en el alma para no salir jamás de ella.

De (Decires "Breves ensayos Poéticos en prosa)". Ed. Corregidor. 2003

No hay comentarios: