Textos desde 2007 a la actualidad.

Brevedades. Que los Trazos sean flechas
como las que arroja el Inconsciente cuando
nos deja arrojados.

25 julio, 2010

ese niño tuyo que duerme su gramática
como una dulce daga.

A Juan Disante, a su Letra de Poeta.
El filo que la pone en el límite imposible, encarnar
su Poesía de ojos claros y piel de gringa capaz de
amamantar al Mundo con estofados de especias.
La pava sigue su trabajo y los duraznos
o las flores del jardín hablan de
esas manos en Carrusel sagrado.
La vida inmensa como esos platos que
la cocinan, el tono justo a fuego chocolate.
Indignamente dignos, pecados de
la más pura impudicia, qué más
se puede pedir de dos Poetas.
He comulgado amorosamente
La Letra cae y se debate
en la primera pregunta.
No tengo siquiera ese árbol en el que apoyar
la sospecha. Hemos cambiado Palabras
en la noche, entiendo en parte ese pentagrama.

09 julio, 2010

Tierna, sagrada boca que me dice
-volvamos del infierno, un poco.
Acostemos la siesta y que la parra día
nos denuncie el abuso de dormir tantas
veces el amor a la sombra suya.
Sin mirarte. Honda, sustantivada, el sexo
desnudo. Entonces tus ojos, y me vuelvo
hierba, húmeda, adjetivada.
Me acostumbro al espejo, a la memoria. El olvido
espera agrupando puñetazos en mi puerta.
Sopa de ollas, de grietas, de pañuelos.
La alondra quiere regresarle diciembres a la
desdicha, y que se agolpe leche y Poesía.

04 julio, 2010

El Diego.





Mondo canne el mundillo de estos periodistiquitas que no ranquean nunca de pensantes honestos.
Hoy festejan, hoy golpean.
En el mismo día y con una hora de diferencia.

Amo a este semidiós de barropampa, el Diego nuestro, con sus intemperancias justicieras, con sus lágrimas bellamente impúdicas, como las mías, como las de todos.
Este Poeta que dejó claro que vale más la Gloria que cualquier millonada.

Era el Mundial de Diego.
Para mí alcanza tanta hazaña, tanto camino cometido.
Pero precisa defensores.
Felizmente estamos todos,
y la gente le alcanzó su propia alma hecha paraguas celestes y blancos para recibirlo y llevarlo en sus andas.
Al Diego lo parimos antes de ser engendrado, tiene un poco de cada quien, pura sustancia nuestra
y de cierto material inefable del que está hecho y deshecho, según sea,
y eso lo hace más digno de nuestro amor.

No se me va esta tristeza solidaria a su tristeza, y un barrido de amores perdidos me quedan evocados por él,
tan pedazo de Historia es, este gigante acongojado.