En los restos de la primera
oración,
en tu mesa,
en tu olvido.
Tanta mañana, tantos
secretos de papel bajo
el cuchillo.
No hay regresos ni medidas,
hay migajas.
Con la oscuridad pasajera
nadie juega,
en esa gramática no hay simetría,
hay una cuchara de fuego para
un solo comensal.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario